CRITICA PENAL


Bienvenid@s al primer programa de radio para pensar y discutir el sistema penal.

Producido por docentes universitarios, alumnos y periodistas, pretende ser un espacio abierto a la participación colectiva.

Todos los Jueves de 21 a 23hs, por FM 88.7 de la Azotea, Mar del Plata, Argentina
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jueves, 24 de octubre de 2013

Editorial 11º Programa

El miedo.
La Real Academia Española define al miedo como una perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario, un recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.
Daño real o imaginario, dice la definición.
Muchos miedos han mutado a lo largo de la historia. Miedo a la noche, miedo al mar, miedo a las pestes, miedo al hambre, miedo al fuego, miedo a las bestias salvajes, miedo a las brujas, miedo a los herejes, miedo al interior de un cuerpo humano indescifrable.
En definitiva, algo subsiste: el miedo a la muerte. Muerte propia o de los seres queridos. Miedo a la enfermedad o al dolor. El miedo atravesándonos como un sentimiento tan real como imaginario.

“Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo
Miedo a la puerta sin cerradura,
miedo al tiempo sin relojes,
miedo al niño sin televisión,
miedo a la noche sin pastillas para dormir
y miedo al día sin pastillas para despertar”.

¿Cómo se explica que hoy tengamos muchísimas menos posibilidades de morir que hace 100 años y sin embargo estemos muertos de miedo?
La política criminal en Argentina se construye con el miedo como su principal variable.
El ingrediente explosivo que justifica lo intolerable.
La dosis exacta de irracionalidad que calma la angustia existencial de los bienvivientes.
Miedo para combatir el miedo.
Miedo apuntando a la tribuna, cuando se reclama la baja de edad de imputabilidad para que los más jóvenes queden abarcados por el sistema penal.
Miedo de los que tienen en cada esquina una garita de seguridad privada. Nunca estuvieron tan seguros y al mismo tiempo nunca se sintieron tan desprotegidos.
Miedo de los que circulan en sus camionetas 4x4 blindadas con vidrios polarizados. Y suben la ventanilla y cierran los pestillos y ponen primera cuando en un semáforo un pibe se acerca para pedirles dos pesos.
Miedo al otro, miedo al diferente, miedo al que se viste distinto a mi, miedo al que no vive en mi barrio, miedo al que escucha otra música, miedo al que tiene otro color de piel.
Miedo como disparador de microfascismos.
Miedo como punta de lanza de la manipulación mediática.
Miedo manipulado por las preguntas de un movilero que pone cara de preocupado cuando se enciende la cámara: “¿se siente desprotegido, siente que nadie nos cuida?”.
Miedo explotado por los comentarios de un locutor que frunce el entrecejo para la ocasión: “¿hasta cuando otra víctima de la maldita inseguridad?. Nos van a matar a todos. No podemos ni salir a la calle”.
Miedo comercializado por la propaganda que te vende puertas blindadas “mas duras que la realidad”.
Miedo contabilizado por la cantidad de muertos “por la delincuencia”, sin diferenciar si son homicidios en ocasión de robo, en peleas absurdas o en conductas negligentes derivadas de la proliferación de armas . Muertos que se cuentan sin contar los casos de gatillo fácil o violencia institucional.
El miedo es un arma poderosa de movilización política.
Se trata, primero, de transformar el miedo en terror. En la Argentina el terror moviliza. “La gente” sale a la calle si la asustan. ¿Qué asusta a “la gente”? La delincuencia. Se trata, entonces, de volverla absoluta, de expandirla, de hacerles sentir a todos que todos serán víctimas de ella.

“El miedo al silencio aturde las calles.
El miedo amenaza.
Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cáncer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad”.

Esta noche, en este momento, mientras estamos hablando, alguien vende miedo en tu televisor.
Y otro, que escucha con los ojos desorbitados, acaricia el cargador de su 9 milimetros .

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